14 años de la consecución olímpica de Jefferson Pérez 
ECUADOR, 23/07/2010. Este 26 de julio se conmemora el decimo cuarto aniversario de la epopeya realizada por Jefferson Pérez Quezada.
Era un día viernes 26 de julio de 1996 y cuando el reloj marcaba las 07H00 de Ecuador, el momento en que los ciudadanos de las diferentes provincias del país se aprestaban a observar “una actuación más” de uno de los seleccionados nacionales. Un joven de apenas 60 kg y 1,68cm de estatura, se ponía en la lista de partida de los 20km marcha en los Juegos Olímpicos de la centuria en Atlanta, Estados Unidos en busca de un sueño.
Solo un puñado de ecuatorianos estaban pendientes de la actuación del andarín ecuatoriano, entre ellos su hermano Fausto, con quien había recorrido algunos puestos de souveniers el día anterior a la competencia, y en uno de los cuales Fausto se disponía a comprar una réplica de la medalla olímpica en $10 para llevarse como recuerdo, ante lo cual Jefferson le dijo ”porque compres esa medalla si mañana vamos a llevarnos la original”, esas palabras dejaron pensativo a Fausto, sin siquiera imaginar lo que sucedería al día siguiente. Ese jueves todo transcurría de manera normal, y tanto Jeff cuanto Fausto irían a descansar para estar listos para el siguiente día, el primero para observar y el otro para competir por el sueño.
Jeff se despertó muy temprano en la mañana a eso de las 05h00, luego de un refréscate baño, bajó al restaurant del hotel donde se hospedaba para desayunar, debía hacerlo temprano para permitir una fácil digestión de los alimentos antes de la competencia.
Luego subió a su cuarto, llamó por teléfono a su madre en Ecuador, encomendó su vida a Dios, y partió hacia el estadio, lugar donde arrancaría los 20km marcha. En el bus que lo transportaba, Jeff veía a la calle por la ventana e imaginaba cada niño, cada parque, cada calle, cada entrenamiento en su natal Cuenca, los rostros de su familia se reflejaban en el ambiente, él sabía que el sueño estaba muy cerca y que no podía defraudar el trabajo de tantas personas que lo apoyaron durante 8 años de preparación, recordaba también lo dicho a su hermano Fabián antes de su partida de Ecuador “para ganarme tendrán que matarme”.
Finalmente arribó al lugar donde la gloria lo estaría esperando, los nervios se apoderaron de él, fue entonces que nuevamente tuvo el encuentro con su hermano Fausto, quien luego de la muerte de su padre (1992) había sido junto a su madre un gran bastión de constante apoyo, fue en ese momento que pudo nuevamente tranquilizarse y visualizar el sueño.
Luego de unas palabras de aliento de su hermano, Jeff ingresó finalmente al interior del estadio, una vez en el sitio se acomodó su vividi, pantaloneta, medias y zapatos, finalmente el número 1326 que ese día llevaría en su camiseta y que luego representaría uno de los más lindos recuerdos.
Todo estaba listo, el juez llamó a los atletas hacia la línea de partida, luego de uno segundos se escucho un estruendo de la pistola que el juez había oprimido, señal de que todo iniciaba en ese momento.
Luego de 1H:20M:06S, finalmente Ecuador conseguía la primera y única medalla olímpica de su historia. El país estaba conmocionado, muy pocos creían en la gesta de un muchacho de 22 años, quien además se convertía en el atleta más joven en ganar una medalla olímpica en la historia de la caminata.
Todos los medios de comunicación del país relataban la consecución ecuatoriana, millones de personas enloquecían por este triunfo que marcó el antes y el después del deporte ecuatoriano.
Cabe señalar que como un reconocimiento a esta consecución, el 24 de julio de 1997, el Presidente de la Republica Fabián Alarcón declaró a este como DIA DEL DEPORTE ECUATORIANO, con lo cual quedó inmortalizado este momento de júbilo y algarabía de los ecuatorianos.
Actualmente Jefferson está dedicado a compartir sus experiencias de vida mediante charlas motivacionales en diferentes partes del Ecuador y Sudamérica. Además con la “Fundación Jefferson Pérez” esta comprometido con la educación de más de 1200 niños de escasos recursos económicos de los mercados de la ciudad de Cuenca, cuyo proyecto llegará próximamente a Loja, Machala y otras regiones de todo el Ecuador, además ha realizado emprendimientos en el área empresarial, logrando crear decenas de empleos directos y centenas indirectos, con el único compromiso de seguir aportando al desarrollo de su nación.
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